Esta página ofrece el catálogo de la exposición de su mismo título que, organizada por el colectivo Atiza de dibujantes de historietas de Vitoria, se inaugura en dicha ciudad el 14 de diciembre de 2006.
Treinta años, tres décadas, dan para mucho en esto de la historieta. Dan para una eclosión disparatada de publicaciones de distintos formatos y temas, para una borrachera de cabeceras y para un hundimiento brutal del mercado en los noventa; para episodios de apoyo institucional al medio y largos periodos de completo olvido; para autores que han dibujado para un puñado de amigos o para una revista local y otros que lo han hecho para el mercado internacional; para guionistas y dibujantes de todos los colores y de estilos bien diversos, que han creado como profesionales del medio o lo han abandonado, que siguen dibujando viñetas por pura tozudez o comienzan a hacerlo por amor al arte.
Reunimos treinta firmas, tantas como años, no a fin de representar cada uno de éstos por un autor. Al contrario: estos autores de historieta del País Vasco y Navarra ofrecen otros tantos ejemplos o muestras de las muy diversas maneras de practicar la creación de cómics entre nosotros. Se trata de desplegar, en suma, algunas dimensiones de nuestra historieta.
Son treinta autores que han hecho y/o siguen haciendo historietas entre nosotros, en castellano y en euskera, para la prensa o en revistas y libros, para públicos infantiles, juveniles o adultos, en publicaciones sustentadas por el dinero institucional o en fanzines contestatarios, en revistas de humor o contando historias o biografías de hombres ilustres de la tierra, o que buscan con sus obras, en fin, nuevas vías, nuevos asuntos y nuevos formatos con la esperanza de encontrar un público lector a la medida de su talento.
No se trata de clasificar a autores que han ensayado a menudo caminos diversos ni de hacer historia, sino de reunir a creadores de varias generaciones para mostrar la multiplicidad de las propuestas y de las maneras de hacer cómics en este tiempo.
Esta exposición muestra, en suma, que la enrevesada historia del mercado del cómic en este periodo ha inducido a los autores a ensayar distintos caminos para dar salida a su creatividad. Con ello, han ampliado las dimensiones de nuestra historieta cuando más improbable parecía que esto sucediera.