Luis Torres abrió su librería en el nº 35 de la calle Fueros en 1995. También echó mano del recurso de la franquicia, bautizándola con el nombre comercial de la casa editora barcelonesa.

Él hacía publicidad de la marca con su establecimiento y la editorial le proporcionaba directamente sus productos, con más margen de beneficios.

Pero tras unos primeros meses alentadores, porque los clientes adquirían títulos atrasados, comprobó que una tienda de cómics no era negocio, pese a la invasión del manga por entonces.

La librería cerró después de poco más de un año de actividad, en 1996, al tiempo que desapareció la revista Cimoc, durante mucho tiempo insignia de la editorial que le dio nombre.

En este breve periodo de vida comercial apenas desarrolló otra actividad que la propia del establecimiento. Se pueden contar a este respecto alguna exposición (una de Mauro Entrialgo al menos) o la presentación de un número de TMEO.